Breve guía para luchar contra el ruido

Autor: Joaquín José Herrera del Rey

El ruido es un residuo. El ruido es la mayor queja medio ambiental de los vecinos en las ciudades. La lucha de la Administración contra el ruido no ha dado sus frutos. La contaminación acústica pisa los derechos fundamentales de las personas pero principalmente vulnera nuestra salud, y calidad de vida. Nuestros políticos se afanan en dar normas muy alejadas de nuestra realidad y de la problemática actual.

Pero la verdad es que la sensación ciudadana es que no hay ninguna sensibilidad en esta materia. Los ciudadanos se sienten absolutamente desesperados. La única respuesta válida proviene de nuestros tribunales. Rara vez hay alguna excepción que confirma esta regla. Diversas ordenanzas locales, leyes autonómicas y nacionales además de varias directivas europeas, lo tratan y existen varias posibilidades para defenderse legalmente de quienes las incumplen. En la mayoría de los casos dichas normas se convierten en meros floreros. Quedan bien, adornan pero sirven para poco. Lo mismo podemos decir de los mapas de ruido. Unos dibujos de colorido muy bonito. Falta claridad en las normas y es necesario menos tecnificación en las mismas.

La solución, sin duda se encuentra en dar mayor potestad a la policía local propugnar la utilización de medidas cautelares a partir de más de 5 decibelios por encima de los límites legales. Bastaría el fundado criterio de un buen policía local para solucionar más del 75 % de esta problemática en nuestro país. Pero parece que esto de confiar en la policía local no está bien mirado.

Las normas urbanísticas son fundamentales. Normas de incompatibilidad de usos, de distancias mínimas y de planificar zonas especificas es las ciudades para usos más contaminantes son imprescindibles.

Sentido común. Cautela. Prevención. No parece muy lógico que los ayuntamientos se inhiban cuando ellos son los que ponen las actividades contaminantes debajo de nuestras casas, cuando permiten circular a las motos de escape libre o cuando permiten que los barrios se saturen por falta de una política previsora sin que se haya estudiado efecto aditivo y acumulativo de las actividades.¿Alguien duda que una actividad contaminate en un bajo va a dar problemas a los vecinos de los primeros pisos? No sería más lógico hacer pública la norma que en España prohíbe comprar los primeros pisos?

¿Qué se puede hacer para solucionar estos problemas?

Nos encontramos con verdaderas personas angustiadas con sus efectos, con fobias, con depresiones. Se encuentran en el laberinto del caracol. Con la salud deteriorada por no poder dormir. Con la inversión de su piso depreciada que le ha costado toda una vida de esfuerzo .Y con unos funcionarios y políticos con alergia a escucharlos y a la información y participación ciudadana. La regulación del ruido está fundamentalmente en las ordenanzas municipales y normativa autonómica, en la Ley 37/2003 del Ruido y normas que lo desarrollan..

Desgraciadamente el Reglamento podría ser muy bien de Noruega, ya que el ruido del tráfico (motos) y el ruido del ocio están regulados más que para nuestra realidad actual para un trabajo doctrinal.

Las vías para actuar son distintas: la vía administrativa , la vía penal y la vía civil. Repetimos que la única solución efectiva es ir pronto a los tribunales .No descarte no obstante vender su piso si ve que su salud física y mental se deteriora. Tampoco descarte asociarse dirigirse a los medios de comunicación.

Por la vía administrativa. Esta es la situación ideal .Y ello si nuestro ayuntamiento es realmente la Administración más cercana al vecino y ciudadano. El ciudadano afectado debe presentar un escrito en el Ayuntamiento de su localidad que contenga los datos del perjudicado, los del emisor del ruido, el nombre del local, las horas en que se produce y los perjuicios que se están causando. No deje de quedarse con copia sellada del escrito e indique también el foco emisor y las horas y días de mayor repercusión. Procure en su solicitud también pedir soluciones concretas y específicas. Haga ver que está dispuesto a pedir responsabilidad patrimonial. Si el Ayuntamiento es congruente, debe iniciar un expediente con inspección y emisión de un informe de los técnicos municipales. Si a la vista del informe se desprende una conducta irregular, el Ayuntamiento dispondrá las medidas de cese del ruido, incluyendo en su caso el precinto de la actividad. También puede iniciarse el expediente mediante una llamada telefónica a la Policía Local, que deberá personarse en el lugar de emisión del ruido e iniciar los trámites. En cualquier caso, es aconsejable realizar el escrito de denuncia para tener plena constancia de la queja y reclamar si no se obtiene respuesta.

Lo mismo hay que hacer si las molestias provienen del botellón o de los propios camiones de limpieza o de obras…

Por la vía civil existe un procedimiento judicial basado en la regulación del artículo 1902 del Código Civil para exigir responsabilidad por los daños y perjuicios que el ruido ocasione. Para su eficacia es imprescindible contar con testigos y hacerse con una buena pericial técnica que pruebe los niveles ilegales del ruido, así como con un informe médico que justifique los problemas y daños causados. Específicamente se puede solicitar la cesación del ruido (Art 590 y 7 del Cc) .Nuestro derecho no permite un ejercicio antisocial del derecho de propiedad ni contrario al medio ambiente. Entre otras legislaciones específicas, la Ley de Propiedad Horizontal, que regula el régimen de comunidades de vecinos, permite a la comunidad de propietarios apercibir al vecino causante de ruidos e incluso obligarle judicialmente a abandonar el domicilio mediante la llamada acción de cesación. Incluso la ruptura del vínculo arrendaticio.

Joaquín José Herrera del Rey

Doctor en Derecho

Fuente: http://www.efeverde.com/blog/blog/breve-guia-para-luchar-contra-el-ruido-por-joaquin-jose-herrera-del-rey/#sthash.BZlfWdvM.dpuf